Contra Viento y Marea, Puerto Rico

Mujer sonriendo siendo besada en la mejilla. Translation: Woman smiling getting kissed on the cheek.Para el año 2018, tomé la decisión de unirme a la Unidad de Cuidado Sustituto del Departamento de la Familia de Puerto Rico, siendo certificada como Hogar Temporero Particular. Me motivó el deseo de servir a la sociedad y que de cierta manera pudiera reciprocar, en parte, los cuidados que Dios ha tenido conmigo. Para el 15 de febrero del siguiente año, recibí la menor de pase (un fin de semana al mes) ya que ella vivía en el Hogar de Niñas de Cupey. Fue ahí cuando conocí a mi hermosa niña, que en ese entonces tenía 5 años. Mi tarea era cuidarla y mantener la relación de visitas con su titi [tía] mediante llamadas telefónicas, quien intentaba realizar el proceso para certificarse como Hogar Temporero Familiar para hacerse cargo de su amada sobrina. Al cabo de 8 meses, la titi fue descalificada por no cumplir los criterios establecidos. La trabajadora social a cargo del caso me informó de la situación y del plan de permanencia, que era el de adopción por recursos particulares, y me preguntó si quería adoptarla. No fue fácil tomar la decisión porque no lo esperaba. Por otro lado, conocía los sentimientos de la menor y lo ilusionada que estaba de ir a vivir con su titi. Me puse en contacto con la titi, y ella me pidió que la adoptara, que sabía que conmigo estaría bien.

Luego de una profunda reflexión, decidí dar el paso de enfrentar mis miedos, el reto que presenta esperar una liberación de patria potestad y el rol de ser una madre soltera. Poco después, me despidieron de mi trabajo y llegó la pandemia del COVID-19. Por 6 largos meses, no pude volver a verla. Las instituciones no permitían la salida de pases por los efectos de la pandemia. Para finales de agosto del 2020, la pude recoger en la institución para que se fuera a vivir permanentemente a mi casa. Contra viento y marea, hemos luchado por nuestro lugar en el mundo. Los retos han sido muchos y todos han sido superados. Hoy puedo decir que el haber pasado por este proceso de ser Hogar Temporero Particular y poder adoptar me han hecho una mejor persona, sintiéndome más capacitada a la hora de tomar decisiones asertivas y siendo más sensible ante las situaciones de la vida. Mi hermosa niña ha superado sus temores al encontrar una nueva familia a mi lado, que le brinda amor y la guía para que desarrolle un sentido de pertenencia hacia su desarrollo óptimo. Pasamos mucho tiempo juntas y he logrado ganarme su confianza y que me llame “mamá”. Entre sus logros está un progreso notable en el área escolar. Ha superado sus problemas del habla, escritura y lectura, lo que la ha convertido en una niña comunicativa y segura, contribuyendo a un desarrollo positivo dentro de su etapa. Disfruta de tomar sus clases de piano, lo que la ha ayudado en su autocontrol de impulsos y en superar los temores emocionales. Está matriculada en un colegio católico, y asiste con regularidad y de manera voluntaria a la Iglesia. Le ha dado estabilidad en el área espiritual y ha incorporado en su conducta la importancia de seguir las reglas morales de la sociedad, como: “no se puede tomar lo que no te pertenece” y “debes decir la verdad”. Quiere ser artista a través de la música, canto o baile. Estamos en el proceso preadoptivo, y cuando finalmente sea mi hija de forma legal, se llamará “Mahelet”, que significa “regalo de Dios y mujer fuerte”. No sé qué nos deparará el futuro, pero de lo que estoy segura es que será uno lleno de aventuras y nuevas experiencias. Un día, ya no estaré en este mundo, y cuando eso suceda me iré con la conciencia en paz y feliz de haber cumplido con mi mayor reto de vida: ser madre y haber aportado positivamente en la sociedad garantizando la seguridad y bienestar de una menor.

Para aprender más sobre la Administración de Familias y Niños dentro del Departamento de la Familia de Puerto Rico, visite su sitio web.

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